La semana empieza con la cumbre en Washington de 47 países para discutir sobre seguridad nuclear, un mes antes de que en Nueva York otra conferencia similar estudie la renovación del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Antes, los presidentes de EEUU y Rusia firmaron la semana pasada en Praga el mayor acuerdo de desarme nuclear en 20 años. Allí declararon que se inicia una fase de cooperación, en la que unirán esfuerzos en la limitación nuclear y en la guerra contra la amenaza común del terrorismo. La marcha de la economía alienta esa etapa cooperativa, al haberse iniciado una recuperación basada en el fuerte aumento de los intercambios internacionales que benefician a las dos potencias. Pero persisten demasiados indicios racionales de que ese impulso de la globalización retorna de la mano de nuevos realineamientos, quizá no para empezar otra guerra fría con la omnipresente amenaza de la destrucción mutua asegurada, pero sí al menos para el retorno de la vieja geopolítica para intentar gobernar esa globalización, que ha superado la tentación proteccionista de la pasada recesión.
Tal que ayer, 7 de abril de 2010:
1. Jaume Matas paga los tres millones de fianza y, de momento, queda libre de la cárcel. Su abogado no aclara de dónde sale ese dinero, difícil de explicar para un señor que declaraba ante Hacienda unos ingresos anuales de apenas cien mil euros. Al menos la fianza llega hasta el juzgado por una transferencia, no en una bolsa de basura llena de billetes de 500.




