El Congreso y el Senado autorizan y dan por buenas las remuneraciones dobles que perciben un puñado de parlamentarios que han sido ministros y secretarios de Estado. No ocurre así con los alcaldes y concejales. Tampoco con los que son ministros y diputados a un tiempo. Los ex son la excepción de la norma general que prohíbe cobrar dos remuneraciones del erario público. Algunos beneficiados no han declarado su pensión y otros lo han hecho con retraso.
Con la llegada del mes de julio, el portavoz socialista José Antonio Alonso ha dejado de percibir la paga de ex ministro que compatibilizaba desde hace dos años con la remuneración constitucional del Congreso. Alonso se olvidó de consignar en su declaración de actividades e intereses que recibía la “pensión de ex ministro”, pero pasado un tiempo cayó en la cuenta y subsano su omisión.