Las violaciones en grupo por las partes en conflicto en República Democrática de Congo causan importantes secuelas a las víctimas. - Intermón Oxfam exige que la misión de la ONU proteja a los civiles de forma activa
CECILIA JAN - Madrid - 15/04/2010
Mujeres violadas asisten a una conferencia de la ONU en el hospital de Panzi, en Bukavu (República Democrática de Congo).- REUTERS"Prefiero la muerte a la vida. Ahora ya no estoy en el mundo". De esta manera desgarradora describe una mujer de 27 años sus sentimientos tras ser violada por un grupo de hombres armados delante de su marido y sus tres hijos, que la abandonaron por el estigma que supone la agresión sexual en República Democrática de Congo.
El uso de las violaciones sistemáticas como arma de guerra por parte de los grupos que combaten desde hace más de una década en el este del país es una constante, más sangrante aún por la presencia en la zona de una de las mayores misiones de paz de la ONU. Así lo pone de manifiesto un informe difundido por Intermón Oxfam, que demanda a Naciones Unidas un mandato más claro para la protección de los civiles.
Las historias son tan atroces que cuesta imaginarlas desde nuestro mundo:
"Era de noche y estábamos durmiendo cuando atacaron nuestra casa. Seis asaltantes entraron, cuatro bien armados con pistolas (...). Obligaron a mi marido a transportar sus cosas al bosque. Dejaron a uno de mis hijos atrás, pero nos siguió, y trajo dinero para que nos liberaran. Los asaltantes le cortaron los dedos y perdió mucha sangre. Seis hombres me violaron delante de mi marido, y le obligaron a sujetar mis piernas mientras me violaban".