El Gobierno decreta el toque de queda.- Manifestantes incontrolados prenden fuego a la Bolsa de Bangkok y a un centro comercial
La fortaleza de los camisas rojas ha caído a sangre y fuego. Era la 1.15 de la tarde (8.15 de la mañana en la España peninsular) cuando los líderes del frente antigubernamental subieron al escenario del campamento que ocupaban miles de manifestantes desde hacía semanas en el centro de Bangkok y anunciaron que claudicaban y se entregaban a la policía.
Primero habló Jatuporn Prompan y dijo entre lágrimas: "Os pido disculpas. Pero no debe haber más muertes. Los soldados os matarán. Por favor, dejad el campamento. Ya no es seguro. Sé que estáis dispuestos a luchar, pero no debe morir más gente". Centenares de camisas rojas, de pie ante el escenario comenzaron a gritar enojados: "No, no".