
Si hay algo que caracteriza a Nassera Doutour, portavoz de las Madres de los casi 8000 desaparecidos de la guerra sucia en Argelina es su vitalidad.
Amine, su hijo, es ya una de tantas sombras que ya no regresará. Pero Nassera no se ha convertido por ello en una anciana triste o derrotada. Todo lo contrario, feliz y sonriente, pese a las circunstancias, la vida continua y antes de realizar la entrevista, nos cuenta ilusionada, con muchas más ganas de futuro que de memoria, los preparativos para la gran comida familiar que celebrará el próximo domingo con sus dos hijos, sus nueras y sus nietos. A Nassera, como tantas otras madres que continuan buscando a sus hijos en Bosnia o en Argentina, un grupo de militares le arrebataron parte del alma pero no han podido evitar que sea abuela, o que se movilice y se sienta parte de la sociedad en la que vive, luchando para transformarla. Ningún militar, ninguna ley de impunidad han conseguido evitar que, junto a Alberto Bougleux, gire por el mundo dándole voz a la historia de varios cientos de mujeres valientes que no descansarán hasta saber qué les sucedió a casi 8000 desaparecidos del terrorismo de estado argelino en su particular “Canción por Amine”. La canción de una madre.